
La mayoría de quienes escuchan El Porro solo quieren moverse. Quieren bailar, o por lo menos su pie empieza a marcar el ritmo y no pueden detenerlo. No se detienen a preguntar quién lo escribió. Quiero contarles sobre el genio colombiano detrás de la pieza que cambió mi vida musical.
Su nombre era Gentil Montaña.
Un Guitarrista que No Pertenecía a un Solo Mundo
Gentil Montaña nació en Bogotá en 1942. Era un guitarrista clásico en el sentido formal — entrenado, preciso, estudiado en la tradición europea. Pero lo que lo hizo extraordinario fue que se negó a dejar sus raíces colombianas en la puerta cuando se sentaba a tocar.
Esa tensión, la atracción entre la estructura clásica europea y la alegría salvaje de la música folklórica colombiana, es exactamente lo que escuchas en El Porro. Es una pieza que suena casi demasiado festiva para una sola guitarra, como si quisiera una banda completa, trompetas y percusión y una multitud en una plaza de pueblo. Montaña la escribió igual e hizo que la guitarra sola lo lograra todo.
Pasó décadas como profesor en la Universidad Nacional de Colombia, enseñando y componiendo. Escribió cientos de piezas. Pero para mí, El Porro es la que cruza el cuarto y te agarra del cuello.
Qué Es Realmente el Porro
El porro es un ritmo de la costa caribeña de Colombia. Comenzó como una expresión folklórica en la región del río Sinú y creció hasta convertirse en uno de los estilos de baile más queridos del país. Está lleno de energía y color. Cuando lo escuchas tocar en vivo en un festival colombiano, entiendes inmediatamente que esta música no se escribió para quedarse quieto.
Montaña tomó ese espíritu y lo puso en las manos de un solo guitarrista. Ese es el logro. Cada vez que la toco siento el peso de esa decisión. Pudo haberla diluido, suavizado para que cupiera más cómodamente en el instrumento. No lo hizo.
Por Qué Esta Pieza Me Encontró
Escuché El Porro hace años y no la pude dejar. Escuché todo un arreglo en mi cabeza, una sección rítmica, metales, todo. Quería honrar lo que Montaña había creado mientras también traía algo de mi propio trasfondo caribeño. La costa caribeña de Colombia no está tan lejos, culturalmente, de Trinidad donde crecí. Compartimos un amor por el ritmo que se mete en el cuerpo.
Mi arreglo en el nuevo video intenta capturar lo que Montaña buscaba. La festividad de una celebración de pueblo. El tipo de alegría que no es educada ni reservada sino completamente viva.
Gentil Montaña murió en 2011. Dejó una obra que aún están descubriendo guitarristas alrededor del mundo. Si El Porro es tu introducción a él, profundiza más. Escucha su Torbellino, su Bambuco, sus arreglos de Cumbia. Encontrarás a un hombre que entendió que la guitarra podía cargar toda una cultura sobre su espalda.
Ese es un don raro. Le agradezco que lo haya usado.